Me acabo de enterar que ha muerto José Saramago, vaya como me he quedado, que pena, me acuerdo que hace años cuando tuve la ocasión de conocerlo, me llamó la atención la ternura que transmitían sus ojos y sobretodo que es de las personas con las que podías estar hablando horas y horas sin cansarte.
Me queda un buen recuerdo y su firma en uno de sus libros que lo guardaré siempre con cariño
Descansa en paz
Qué afortunada fuiste en haberlo conocido! No se está todos los días al lado de un Premio Nobel, y ya no por serlo sino por la coherencia que tenían sus palabras.
ResponderEliminarBesos.
Sí, qué buena suerte, Amal. En este momento de pena, eso no deja de ser una alegría. Y tus palabras sobre la ternura de su mirada, me encajan en él y me gusta leerlo. Gracias por compartir tu recuerdo,
ResponderEliminarUn beso de buenas noches, preciosa.
Siempre nos quedarán sus libros. Descanse en paz.
ResponderEliminarEs una pena, una pérdida muy grande.
ResponderEliminarBesos.
Sin duda es un privilegio haber conocido en persona a alguien que deja un hueco grande en nuestro sentir y nuestras inquitudes. Saramago transmitía honestidad y proximidad a través de sus ojos y de su palabra y eso es un don que solo las personas de bien poseen
ResponderEliminarUn abrazo.
Una literatura sincera la suya, creo. Descanse. Saludos.
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